EL SUELO
El libro de Terzaghi-Peck
(Mecánica de Suelos en la Ingeniería Práctica) define el suelo diciendo que es
un conglomerado de partículas unidas por fuerzas cohesivas de poca potencia, y
plantea después el interrogante sobre cuáles son las fuerzas cohesivas de poca
potencia, llamando fuerzas cohesivas de poca potencia a aquellas que pueden
contrarrestarse por una acción mecánica poco intensa, como ser agitación en
agua.
El suelo es la capa más
superficial de la corteza, es dinámica y de escaso grosor (normalmente de pocos
centímetros a pocos metros) en la que se asienta la vida y actúa de interfase
de la atmósfera, hidrosfera, geósfera y biósfera, ya que contiene elementos de
todas ellas.
Edafósfera; es la capa de
suelo que rodea la Tierra.
Edafología; ciencia que estudia el suelo (también pedología).
COMPOSICIÓN DEL SUELO
v Fase sólida; se divide en orgánica e inorgánica:
La La inorgánica son los fragmentos de rocas y minerales producto de la meteorización. Gravas 2mm y arenas 2mm – 0,02 mm; limos 0,02 – 0,002, arcillas < 0,002. Las arcillas forman agregados con el humus y son muy importantes para la fertilidad del suelo al retener sales minerales.
La orgánica está
compuesta por materia orgánica procedente de restos de seres vivos como
excrementos, madera, etc., en mayor o menor grado de descomposición. Cuando la
descomposición está muy avanzada la materia orgánica se llama “humus”. La
materia orgánica retiene más agua, favorece la aireación del suelo al aglutinar
partículas minerales haciéndolo más poroso y aumenta la fertilidad del suelo.
Hay una inmensa variedad de seres vivos, entre los que destacamos los
descomponedores que degradan la materia orgánica a inorgánica y los que
remueven el suelo permitiendo la aireación y evitando su endurecimiento.
v Fase
líquida; es el agua que lleva en disolución sales minerales y coloides de
arcillas y humus. El agua generalmente se encuentra en los poros del suelo de
tamaño pequeño o mediano (agua absorbible), si los poros son demasiado pequeños
no puede ser absorbida por las raíces (agua retenida que es la que no circula)
y si los poros son demasiado grandes tampoco porque se escurre por gravedad
(agua de gravitación) para formar parte del agua de acuíferos subterráneos.
v Fase gaseosa; es el aire que ocupa los poros de tamaño grande y aquellos en los que el agua se ha consumido, su composición es similar a la del aire atmosférico, pero con una menor proporción de O2 (20%) y mucho mayor de CO2 (0,5-1%), debido a la gran actividad biológica que se desarrolla en el suelo (respiración). La cantidad de CO2 aumenta con la profundidad, la existencia de materia orgánica y en condiciones óptimas de temperatura y humedad (primavera y verano).
Textura
Es la proporción de las
distintas partículas minerales del suelo, clasificadas según su tamaño de grano
en tres grupos: arenas, limos y arcillas, es decir, la textura de un suelo se
define por las proporciones de arena, limo y arcilla que posee (arenas 2mm –
0,02 mm; limos 0,02 – 0,002, arcillas < 0,002mm). La textura es un factor
muy importante en las características del suelo como la permeabilidad,
aireación y la capacidad de retención del agua y de nutrientes. En función del
tipo y tamaño de partículas presentes en un suelo, la capacidad de adsorción de
moléculas polares e iónicas varía considerablemente. Otros efectos dependientes
de la textura son la plasticidad y la cohesión.
Tipos.
Cuando abundan mucho las
partículas de tamaño arena se dice que el suelo tiene textura arenosa, si son
los limos textura limosa y si son las arcillas, textura arcillosa.
Un suelo con mezcla de
los tres componentes se llama textura franca y es lo más beneficioso, pues un
suelo que posea fracciones gruesas y finas en proporciones adecuadas es un
suelo equilibrado, siendo ligero, aireado y permeable. Un suelo con textura
predominante en cualquiera de las fracciones (suelo arenoso, arcilloso o
limoso) siempre será deficiente por alguna causa, por ejemplo, el suelo arenoso
no tiene capacidad de retener agua y el suelo arcilloso no tiene aireación y se
encharca con facilidad al ser impermeable. Los materiales de tamaño superior a
2mm son las gravas (gravillas, cantos, guijarros…) detienen la ascensión
capilar del agua, impidiendo la excesiva evaporación, también disminuyen la
cohesión del suelo, por lo que tendrá mejor aireación y drenaje y será más
fácil de trabajar.
Estructura.
Es la disposición y
estado de agregación de las partículas del suelo. Las partículas finas del
suelo suelen estar unidas formando agregados o grumos, en la mayoría de los
casos gracias a la acción de la materia orgánica (el complejo
arcilloso-húmico). Los espacios entre estos agregados se llaman poros, por ellos
circulan aire y agua. Determinan hasta el 50% del volumen del suelo. Como se ha
dicho, normalmente el aire ocupa la mayor parte de los poros grandes y el agua
los pequeños. A su vez, los agregados se juntan formando grupos mayores. La
forma en que se unen las diversas partículas recibe el nombre de estructura, y
tiene gran importancia sobre las propiedades del suelo (igual que la textura)
como son la permeabilidad, dureza, aireación... Por ejemplo, un suelo
arcilloso, en el que el movimiento del agua es lento y la aireación escasa,
puede no presentar estos problemas si existe una buena estructura (si la
materia orgánica agrega las partículas de arcilla forma complejos de mayor
tamaño que permiten el paso de aire y agua). Se habla de estructura como una propiedad
y es más bien un estado, ya que cuando el suelo está seco, se agrieta y se
manifiesta la estructura, pero si está húmedo, el suelo se vuelve masivo, sin
grietas y la estructura no se manifiesta.
Tipos.
v Según
su estructura los suelos se clasifican en:
v Sin
estructura.
v Estructura
granular; gránulos más o menos esféricos.
v Laminar;
se forman agregados aplanados.
v Estructura
poliédrica; con agregados poliédricos más o menos regulares. Si tiene aspecto
de columna se llama columnar.
La textura y estructura
influyen en el tamaño de los poros que tenga el suelo y éstas a su vez determinan
la permeabilidad. En la textura arcillosa las partículas son tan pequeñas que
no dejan huecos produciéndose compactación del terreno (sin poros) y asfixia de
las raíces, además de favorecer el encharcamiento.
En la textura arenosa las
partículas dejan muchos huecos entre ellas siendo un suelo tan permeable que el
agua baja en profundidad donde no tienen acceso las raíces.
En suelos sin estructura
éste es impermeable porque no deja poros y un suelo con estructura es
permeable.
Los mejores suelos en cuanto a porosidad y permeabilidad son aquellos con una buena estructura que deje suficientes poros y con textura franca que es equilibrada con poros de todos los tamaños para el agua y el aire.
EL SUELO COMO ELEMENTO
ESTRUCTURAL
La mecánica del suelo
forma parte de la teoría de las estructuras. En general, se acostumbra a
proyectar las estructuras en el esquema simple de que la misma comienza a nivel
del suelo de fundación, olvidándose de la parte inferior. Pero en realidad la
estructura está constituida no solo por la parte superior, sino también por la
que se encuentra debajo, y ésta debe dimensionarse como parte integrante de la
misma, para que resista de manera similar. El material de fundación es el
determinante de aquellos dislocamientos (movimientos diferenciales) que se
adoptaron para la determinación de los esfuerzos adicionales en los cálculos
realizados en Teoría de las Estructuras, resultantes de los asentamientos
provocados por la deformación del suelo.
Cuando se proyecta una
estructura es necesario analizar las condiciones de los suelos. Estrictamente,
nos interesan las propiedades hidráulicas y las mecánicas: resistencia y
deformabilidad, y las propiedades físicas. Por ejemplo, la resistencia nos
permitirá dimensionar las bases con un cierto coeficiente de seguridad a la
rotura, la deformabilidad indicará cual será la magnitud de los dislocamientos
a tener en cuenta a través del tiempo. El ingeniero utiliza el suelo en las
condiciones en que se encuentra en la naturaleza, o bien como materia prima o material
de construcción, y con esa materia prima fabrica un material nuevo (Suelo -
cal, Suelo - cemento, Terraplenes, Diques de materiales sueltos, etc). Las
propiedades de ese material nuevo, o más bien, la utilidad potencial de la
materia prima para producir ese material nuevo de características determinadas,
está ligado, por la experiencia, a las propiedades físicas de los suelos. Dicho
de otra manera: si se ha empleado un suelo de determinadas características
físicas del cual se conoce, por ejemplo, su comportamiento mecánico, se puede,
entonces, predecir que, utilizando otros suelos de las mismas propiedades
físicas, se obtendrán comportamientos similares.
Un tercer propósito no
menos importante que los anteriores, se sirve de las propiedades físicas. En
fundaciones y mecánicas de suelo, más que en cualquier otra rama de la
ingeniería civil, es necesaria la experiencia para actuar con éxito. El
proyecto de las estructuras comunes fundadas sobre suelos, o de aquellas
destinadas a retener suelos, debe necesariamente basarse en modelos matemáticos
que funcionan en entornos muy definidos, así que éstas pueden ser utilizadas
con propiedad, solamente por el ingeniero que posee un bagaje suficiente de
experiencia.
Las obras de mayor
envergadura, con características poco comunes, suelen justificar la aplicación
de métodos científicos en su proyecto, pero, a menos que el ingeniero a cargo
de las mismas posea una gran experiencia, no podrá preparar inteligentemente el
programa de ensayos requeridos ni interpretar sus resultados en la forma
debida. Como la experiencia personal no llega nunca a ser lo suficientemente
extensa, el ingeniero se ve muchas veces obligado a basarse en informes sobre
experiencias ajenas. Si estos informes contienen una descripción adecuada de
las condiciones del suelo, los mismos constituyen una fuente estimable de
conocimientos de otro modo, pueden conducir a conclusiones totalmente erróneas.
Por esta razón, uno de los principales propósitos perseguidos para reducir los
riesgos inherentes a todo trabajo con suelos, ha consistido en buscar métodos
para diferenciar los distintos tipos de suelos de una misma categoría. Las
propiedades físicas en que se basa dicha diferenciación se conocen con el
nombre de propiedades índice.
El nombre de propiedades índices se refiere se refiere al dedo mayor o índice que sirve para señalar o para indicar, ya que son propiedades que “señalan” o “indican” el comportamiento del suelo. La naturaleza de cualquier suelo puede ser alterada si se lo somete a un tratamiento adecuado. Por ejemplo, una arena suelta puede transformarse en densa si se la vibra adecuadamente. Por eso, el comportamiento de los suelos en el terreno depende no sólo de las propiedades significativas de los granos de su masa, sino que también de aquellas propiedades que tiene su origen en el acomodamiento de las partículas dentro de la misma. De ahí que resulta conveniente dividir las propiedades índices en dos clases: propiedades de los granos del suelo y propiedades de los agregados del suelo.
LOS PROCESOS EDÁFICOS.
El primer paso para la
formación del suelo es la meteorización de la roca madre debido fundamentalmente
a los agentes climáticos, provocando por una parte una disgregación física de
sus componentes, y por otra una alteración química de sus constituyentes
mineralógicos. Así al cabo de un cierto tiempo la roca estará más o menos
modificada.
Sobre este sustrato
alterado y sobre la roca desnuda se asientan los primeros colonizadores, los líquenes,
cianobacterias (fotosintéticas y autótrofas también) y posteriormente los
musgos. Estos colonizadores contribuyen a transformar el sustrato sobre el que
se asientan. Las bacterias, algas y hongos del suelo liberan sustancias capaces
de atacar los compuestos minerales del suelo. Los ácidos liquénicos disuelven la
roca permitiendo la absorción de las sales para su nutrición. Todos ellos
aportan materia orgánica al suelo con su muerte o restos.
Cuando existe una capa de algunos mm de material
meteorizado pueden aparecer los primeros vegetales con raíz enriqueciendo el suelo
(todavía más) en materia orgánica. Los vegetales con sus raíces instaladas en
las grietas de las rocas aceleran su meteorización.
Al final, al actuar la
meteorización física, química y biológica durante un largo período de tiempo se
va desarrollando un suelo mucho más profundo que alberga todo tipo de vegetales
como árboles con raíces de grandes dimensiones. Cuando cesa la evolución del
suelo se le llama suelo clímax (punto de máximo desarrollo del suelo y en
equilibrio con las condiciones ambientales). El proceso de formación del suelo
se llama edafogénesis.
Diferenciación del
perfil: horizontes del suelo.
Se llama perfil de un
suelo al corte vertical del suelo que aparece caracterizado por una serie de
capas horizontales llamadas “horizontes”. Un perfil completo (algunos tipos de
suelos no contienen todos los horizontes) consta de los siguientes horizontes:
Horizonte A (horizonte de
lixiviación o lavado): generalmente presenta un tono oscuro debido a la abundancia
de materia orgánica, es decir es rico en humus; por el contrario, es pobre en
minerales solubles ya que el agua de lluvia los disuelve arrastrándolos hacia
horizontes inferiores. Es una capa muy importante porque proporciona al suelo
los elementos nutritivos para las plantas. Si está muy desarrollado el
horizonte A, se le pueden distinguir 3 subniveles: en la superficie del horizonte
A suele haber una gran acumulación de materia orgánica poco descompuesta
llamado horizonte 0 o Ao, le sigue una zona rica en humus elaborado o A1 y en
el subnivel A2 predominan los minerales sobre el humus.
Horizonte B: (horizonte
de precipitación o acumulación) donde se acumulan las sales minerales disueltas
provenientes del horizonte A. Se caracteriza por tener mayor cantidad de arcilla
(el tamaño pequeño de la arcilla hace que pueda ser arrastrada del horizonte A
y acumularse en el B, además de la arcilla que ya pudiera haber en el B y que
no provenga del A) y un color más claro que el anterior (por la escasez de
materia orgánica y la riqueza de sales minerales). En climas con una clara
estación seca se pueden producir costras por la precipitación intensa de
minerales.
Horizonte C (o de
transición): constituido por la roca madre en proceso de meteorización, es decir,
lo conforman fragmentos de la roca madre rodeados de una matriz de naturaleza
arenosoarcillosa integrada por minerales heredados y de alteración. El suelo
crece hacia abajo, ya que al alterarse la roca madre se incorpora al nivel C
del suelo.
Horizonte D (o roca madre): roca madre sin alterar.
FACTORES DE EDAFOGÉNESIS.
La formación del suelo y
su resultado final dependen de una serie de factores que son elementos que
intervienen en el origen y evolución del suelo; entre estos factores de edafogénesis
destacan los factores físicos y biológicos.
Factores físicos.
Clima; es el más
importante condicionando la formación del suelo debido principalmente a la temperatura
y humedad. A mayor temperatura y humedad mayor es la meteorización y la actividad
de los seres vivos. Ambos influyen en la formación del suelo al alterar la roca
madre. En climas húmedos y cálidos la meteorización química es muy intensa
dando suelos profundos, pero en climas fríos y secos la meteorización es tan
escasa que tarda mucho tiempo en formarse el suelo, que además suele ser poco
profundo; además los climas húmedos y cálidos también provocan una gran
densidad de seres vivos que favorecen también la meteorización. La mayor o menor
precipitación influirá también en la formación de los horizontes al ser
responsable del lavado o lixiviación de partículas del horizonte A al horizonte
B, y en caso de fuerte evaporación y escasez de agua, se produce un ascenso de
agua por capilaridad, pudiendo originar el ascenso de sales disueltas en el agua
que al evaporarse precipitan formando costras de sal en la superficie del
suelo. El clima es tan importante que dos suelos que parten de rocas muy distintas,
pero con el mismo clima, con el tiempo producen el mismo tipo de suelo. Por
último, el clima determina la intensidad de la erosión, por ejemplo, un clima
con escasas lluvias, pero que cuando llueve lo hace con gran intensidad
erosiona fácilmente el suelo con escasa vegetación.
Roca madre; la roca madre
aporta al suelo la mayor parte de sus componentes minerales (fertilidad del
suelo) e influye en las primeras etapas de la formación del suelo, sobre todo
por su mayor o menor resistencia a la meteorización. Si la roca se altera con
facilidad, se forman suelos profundos en relativamente poco tiempo; por el
contrario, si la roca es muy resistente a la meteorización, se originan suelos
de poco espesor y sin horizonte B. También es importante la permeabilidad de la
roca puesto que la humedad influye en la formación del suelo (por meteorización
y porque a más agua más seres vivos que intervienen también en la formación del
suelo).
Topografía; afecta
a la formación del suelo debido a la pendiente y a la orientación geográfica. En
zonas llanas se forman suelos profundos (menos erosión, más meteorización y
mayor infiltración de agua), mientras que en zonas de pendiente el suelo es
escaso, tanto por la mayor erosión del suelo como por la menor infiltración de
agua (ya que el agua produce mayor meteorización directamente e indirectamente
al permitir una mayor cantidad de seres vivos). La orientación hacia el sur
(solana) da peores suelos que la orientación hacia el norte (umbría) que permite
más humedad y vegetación.
Tiempo; un suelo bien formado puede tardar unos 10.000 años en formarse. Suelos muy profundos (selvas tropicales) han tardado más de un millón de años en formarse. La degradación del suelo por los humanos es de muy poco tiempo comparada con lo que tarda en formarse, por lo que el suelo se considera un recurso renovable. Los suelos inmaduros o jóvenes son aquellos que no han tenido tiempo para desarrollarse totalmente; en cambio, son maduros aquellos suelos que están en equilibrio con el medio. El tiempo que tarda en formarse un suelo maduro varía desde cientos de años en un clima cálido y húmedo a miles de años en climas fríos y secos.
Factores biológicos.
Los vegetales son los que
aportan mayor cantidad de materia orgánica al suelo, además de contribuir a la
meteorización física por el crecimiento de las raíces y a la química por carbonatación
(el CO2 expulsado por las raíces junto con el H2O del suelo degradan las
calizas). Las plantas en general contribuyen a mantener la fertilidad del suelo
haciendo ascender los iones (Ca2+, Mg2+, K+ ...) de los estratos inferiores del
suelo (al tomarlos por las raíces) a los tallos y hojas, abandonándolos después
en la superficie al descomponerse. Las bacterias y hongos son los agentes
formadores del humus y descomponen la materia orgánica en inorgánica para el
crecimiento de las plantas. En los climas fríos el crecimiento de las bacterias
y hongos es lento, por tanto, el humus se puede acumular sobre el suelo. En los
climas muy cálidos y húmedos, la acción de los descomponedores es intensa y
toda la vegetación muerta es oxidada rápidamente. El humus es casi inexistente.
Las bacterias fijadoras
del nitrógeno son capaces de fijar el N2 atmosférico transformándolo en
nitratos, aptos para la absorción radicular. Algunos animales como la lombriz
de tierra remueven el suelo mezclando sus componentes, lo airean y enriquecen
el suelo con sus heces.
Los seres humanos mezclan los horizontes del suelo al remover el suelo con el tractor, la contaminación del suelo afecta a los seres vivos degradando el suelo, la eliminación de la cubierta vegetal por deforestación, incendios, sobrecarga ganadera…, favorecen la erosión del suelo… Los seres humanos también pueden influir de forma positiva al abonar, reforestando, evitando el uso de químicos o integrando microorganismos al sistema.
TIPOS DE SUELOS.
Suelos zonales.
Son aquellos que se
forman cuando la influencia del clima domina sobre los demás factores, son suelos
maduros y evolucionados. Ejemplos:
Suelos de latitudes
altas: son suelos poco desarrollados, frecuentemente con una capa superficial helada,
permafrost, que solo se deshiela en el corto verano, la vegetación es muy pobre
a base de musgos, líquenes y algún arbusto; son los suelos de la tundra.
Suelos de latitudes
medias:
Podsoles (suelos de
taiga); son suelos de clima frío o templado fresco, donde las abundantes
precipitaciones provocan un lavado intenso del horizonte A. son suelos ácidos
(las abundantes precipitaciones y la gran cantidad de humus de descomposición
muy lenta provocan la acidez), con humus poco elaborado (las bajas temperaturas
enlentecen la descomposición de la materia orgánica). El fuerte lavado al que
se somete el horizonte A provoca que sea de color claro (podsol significa
ceniza en ruso) y un horizonte B rico en minerales. Son suelos fértiles y
suelen sustentar grandes bosques de coníferas (taiga) como abetos, pinos, etc.
Los suelos desérticos son
pobres, carentes casi por completo de materia orgánica, son esqueléticos,
costrosos o salinos. En zonas de clima extremo como la baja temperatura
(tundra) o escasez de precipitaciones (desierto) los suelos no pueden formarse
bien (horizontes mal definidos).
Chernozen o chernozem
(suelos negros esteparios) se encuentran en las praderas de Europa Oriental con
clima continental. De color negro con un horizonte A muy grueso y rico en
materia orgánica (mueren muchas plantas en el período seco y no se descomponen
con facilidad por la poca humedad) y sin horizonte B. No sustenta vegetación
arbórea, sino herbácea y son muy fértiles. Es el suelo característico de las
zonas de pradera y pastizales que ocupan grandes extensiones en Rusia, EEUU y
Argentina. Son zonas continentales de veranos cálidos e inviernos fríos. Los
períodos de sequía con fuerte evaporación, resecan el suelo y los bosques no
pueden subsistir. Por el contrario, abundan las gramíneas, que pueden soportar
la sequedad.
Suelos pardos;
caracterizados por presentar los horizontes A y B bien diferenciados. Sobre
estos suelos se desarrolla una vegetación de árboles caducifolios (roble, haya,
arce) por eso es abundante la materia orgánica. Las raíces de estos árboles
absorben los cationes del horizonte B y los devuelven a la superficie en forma
de hojas secas. Este hecho, unido al ascenso iónico por capilaridad durante la
estación seca, contribuye a la recuperación de cationes del suelo. También se
forman suelos pardos en las zonas mediterráneas con vegetación de arbustos y
encinas, pero más pobres en humus (debido a que el clima subárido no facilita
el desarrollo de la vegetación) que los correspondientes a las áreas de bosque
denso.
También se encuentran los
suelos rojos mediterráneos (terra rossa), en los que el clima seco crea
condiciones oxidantes que proporcionan el color rojo. Son arcillosos, con un
nivel B bien desarrollado y más pobres en materia orgánica que el anterior. El
hierro, que es un elemento presente en casi todas las rocas, en contacto con el
oxígeno se oxida; cuando el hierro está oxidado en estado trivalente, es
insoluble y no puede ser transportado por el agua, quedando retenido entre los
materiales resultantes de la meteorización y tiñéndolos de color ocre rojizo,
tan común en muchos terrenos.
Suelos de latitudes
tropicales y ecuatoriales:
Suelos lateríticos. Se
dan en climas cálidos con abundantes precipitaciones (clima ecuatorial, suelos
de selvas tropicales). Debido a la alta temperatura y humedad son suelos de
gran espesor por la intensa meteorización química. Sobre ellos se desarrolla
una abundante vegetación, pero la elevada temperatura (25ºC) y la intensa
precipitación favorecen de tal manera la actividad bacteriana que la
descomposición de la materia orgánica excede siempre a la acumulación de humus;
por lo cual, el horizonte A es muy delgado y desprovisto de materia orgánica.
La ausencia de humus propicia un pH básico, lo cual hace que los óxidos de
aluminio y hierro sean prácticamente insolubles, en tanto que la sílice se hace
soluble, de forma que las arcillas son destruidas y el hierro y el aluminio se
acumulan progresivamente en el horizonte B en forma de óxidos e hidróxidos,
dando lugar a una costra de gran dureza denominada laterita. La fertilidad de
estos suelos es muy baja (hay mucha vegetación por la rápida descomposición y
reciclaje de la materia, pero si se deja de aportar constantemente materia de
los restos de seres vivos como sucedería con una deforestación antrópica, el
suelo sería muy poco productivo. Por eso, la destrucción de estos bosques para
hacer zonas de cultivo, por ejemplo, en poco tiempo ya no se puede cultivar por
carecer el suelo de nutrientes, lo que hace que el bosque no se pueda recuperar
con facilidad y el agricultor ha de destruir otra zona de bosque. En conclusión:
los bosques ecuatoriales son muy frágiles, por eso desaparece tanta selva ecuatorial
y debería de ser una zona muy protegida para evitar la mayoría de las
actividades humanas que la están destruyendo, desgraciadamente estas selvas se
encuentran en países del tercer mundo con leyes en general permisivas o
simplemente gobiernos corruptos que solo les interesa los beneficios económicos
a corto plazo que le dan las empresas extranjeras que explotan estas selvas).
Según la roca madre sea rica en hierro, aluminio o níquel, se forman lateritas
de estos mismos elementos, pero con una concentración mucho mayor que la que
presentaban en la roca original. La concentración de estos elementos hace que
el potente horizonte B de estos suelos posea importantes reservas minerales,
cuya explotación además resulta muy económica al poderse realizar a cielo
abierto (por esto importantes extensiones de selva tropical son destruidas por
la minería, como por ejemplo para fabricar las latas de aluminio de los
refrescos). Cuando las lateritas son ricas en aluminio se denominan bauxitas
(hidróxido de aluminio).
Suelos intrazonales.
Son aquellos
condicionados por factores distintos al clima como son la roca madre o un mal
drenaje, es decir, el clima no es el factor predominante en la formación de
estos suelos.
Leptosoles. Debido a la
roca madre:
1.- Ranker (o leptosoles
umbricos); aparecen cuando la roca madre es silícea (granito,
gneis, esquistos…).
2.- Rendzinas (o leptosoles rendsicos); cuando la roca madre es caliza (Ca CO3).
Suelos halomorfos o Suelos salinos; suelos con muchas sales.
Suelos hidromorfos;
Debido al encharcamiento:
1.- Gley. Se caracterizan
por permanecer encharcados y saturados de agua la mayor parte del año. En estas
condiciones no se produce ni la lixiviación ni el ascenso por capilaridad. Por
otra parte, el hierro no puede oxidarse (medio anaerobio) al no entrar en
contacto con el aire, acumulándose en estado ferroso y dando lugar a
coloraciones verdosas o gris azulada (gley).
2.- Turberas. En suelos encharcados la materia orgánica se acumula en superficie y cuando la vegetación es abundante, llegan a formarse las turberas, en las cuales se alcanzan condiciones anaeróbicas que permiten la conservación del carbono (la turba es rica en C).
Suelos azonales.
Suelos no evolucionados,
son formados en fuertes pendientes o sobre materiales recientes, por lo tanto, son
poco desarrollados e inmaduros.
Litosuelos fuertes
pendientes, en los que la erosión es muy intensa.
Regosoles sobre materiales recientes (dunas, aluviones...), son suelos conformados por materiales sueltos no consolidados carentes de horizontes, como suelos arenosos, en los que el agua se infiltra con rapidez, sin producir apenas meteorización química ni la aparición de un manto importante de vegetación.
LA EROSIÓN (DEGRADACIÓN)
DEL SUELO.
La degradación del suelo
es la pérdida de la productividad de un suelo, debido a la contaminación, una
disminución de la fertilidad y/o erosión.
La degradación puede ser
debida al hombre (factores antrópicos) o a causas naturales (factores
naturales).
Antrópicos:
1.- Deforestación;
facilita la erosión por la pérdida de la cubierta vegetal.
2.- Pastoreo excesivo;
afecta tanto por eliminación de la cubierta vegetal, como por la pérdida de estructura
del suelo debido a la compactación por el pisoteo, que impide la aireación del
suelo y disminuye su porosidad.
3.- Prácticas agrícolas
inadecuadas; contaminación (plaguicidas y herbicidas), quema de rastrojos que elimina
el aporte de materia orgánica, la roturación a favor de pendiente que favorece
la erosión, el exceso de fertilizantes en climas cálidos que asciende por
capilaridad formando costras salinas en la superficie del suelo, suelos sin
vegetación (entre cultivo y cultivo) o con poca densidad vegetal, por ejemplo, el
cultivo de árboles frutales deja mucho suelo desnudo entre árbol y árbol.
4.- Extensión inadecuada
del regadío; se trata de explotar suelos de muy poca calidad agrícola. Como por
ejemplo suelos salinizados. Pero que se explotan porque hay agua.
5.- Sobreexplotación de
acuíferos; hace descender el nivel freático, por lo que muchas plantas no pueden
superar una época de sequía prolongada. También puede acabar por agotar el agua
disponible para el riego o puede producir la entrada en el acuífero de agua de
mar; si el acuífero está cerca del mar se saliniza el agua del acuífero y se
riega con agua salada que degrada el suelo.
6.- Minería y canteras a
cielo abierto; producen desmontes facilitando la erosión al igual que las grandes
obras de infraestructura, además en muchos casos la minería suele contaminar el
suelo con metales pesados.
7.- Roturación de
terrenos marginales; en terrenos fácilmente erosionables como aquellos de pendientes
acusadas (elevadas) o de climas áridos, la roturación del terreno con el
tractor facilita enormemente la erosión.
8.- Abandono de tierras de cultivo; después de muchos años las tierras de cultivo no son productivas porque la agricultura intensiva ha acabado con todos sus nutrientes, con lo que su abandono deja un suelo poco productivo y muy degradable que será fácilmente erosionable por la escasa vegetación que puede asentarse en este tipo de suelo.
Naturales:
1.- Climáticos; los
factores climáticos más importantes en la degradación del suelo son las precipitaciones
y el viento ya que son los que producen la erosión, no sólo es importante la cantidad
de precipitación que cae en una zona sino también su distribución temporal.
2.- Características
edáficas y sustrato litológico; la naturaleza del suelo, la textura,
estructura, la composición mineralógica y la cantidad de materia orgánica del
suelo condicionan la mayor o menor susceptibilidad a la erosión. Por ejemplo:
en terrenos permeables la erosión es menor, suelos muy cohesionados (buena
estructura) son más resistentes a la erosión, dureza del suelo, tamaño de las
partículas del suelo, etc.
3.- Topografía; en
terrenos con pendiente la erosión es mucho mayor. La orientación hacia el norte
tiene más humedad y más vegetación que protege de la erosión.
4.- Cobertura vegetal; cuanta más vegetación menos erosión porque la vegetación frena el avance del agua en las pendientes y amortigua el golpeteo de las gotas de lluvia, además la vegetación ejerce una pantalla contra el viento.
Tensiones de la corteza
terrestre
Otra de las acciones que
suelen ocurrir en la corteza terrestre, y que pueden derivar en la formación de
partículas de menor tamaño, son todos los movimientos que se generan tales como
los terremotos y que, además, provocan la formación de diaclasas, plegamientos,
etc. que debilitan al macizo rocoso y facilitan su transformación posterior en
trozos más pequeños.
Efectos de la gravedad
Rotura y desprendimientos
de macizos rocosos sin contención lateral, que son arrastrados por acción de la
gravedad cayendo de alturas considerables y que por efectos del golpe generan
partículas de menor tamaño.
Tipos de degradación
Degradación biológica;
pérdida de cubierta vegetal y disminución del porcentaje de materia orgánica.
La degradación biológica
es causada por la pérdida de la cubierta vegetal y disminución del porcentaje
de la materia orgánica. La pérdida de cubierta vegetal deja desnudo al suelo
frente a la erosión que puede ser debida a una tala, incendio, sobrepastoreo,
sequía, etc. Además, como los vegetales son los que aportan con sus restos la
mayor cantidad de la materia orgánica del suelo, la pérdida de la cubierta vegetal
implica disminución de la materia orgánica. La disminución del porcentaje de la
materia orgánica puede ser debida a la eliminación de los restos de las
cosechas, como la quema de rastrojos, al empleo de herbicidas, a la eliminación
de los organismos formadores del humus, como las lombrices (los plaguicidas matan
también a los animales beneficiosos) y el uso de fertilizantes químicos que no
aportan materia orgánica.
Degradación física;
prácticas de cultivos inadecuados y compactación superficial.
Prácticas de cultivo
inadecuadas: la roturación a favor de pendiente que favorece la erosión, la mezcla
de horizontes por la roturación profunda. La compactación superficial: altera
la estructura del suelo disminuyendo la permeabilidad y aireación, es producida
por maquinaria pesada o por pisoteo tanto del ganado como de personas.
Salinización.
La salinización del suelo es la presencia en el suelo de una o varias sales en concentraciones muy elevadas. Ésta impide a las raíces de las plantas absorber agua por ósmosis cuando la concentración de sales es mayor en el suelo que en la raíz. Puede ser de origen natural debido a la meteorización de los minerales del suelo que liberan muchas sales (ejemplo suelos cuya roca madre es yeso liberan sulfatos) o puede ser de origen antrópico debido a que se riega con aguas de poca calidad (muchas sales) sobre todo cuando el clima es seco ya que se forma una costra superficial de sales al ascender el agua por capilaridad debido a la fuerte evaporación; en climas húmedos la costra salina es lavada por la lluvia arrastrándola en profundidad. Además, las sales dificultan la hidrólisis de las arcillas y el suelo se vuelve asfixiante al reducir su porosidad y permeabilidad (por acumulación de las arcillas). Se ha estimado que la salinización está reduciendo la productividad en una cuarta parte de las tierras de regadío en todo el mundo.
Contaminación química.
Diversas actividades
humanas pueden provocar directa o indirectamente la contaminación del suelo,
como por ejemplo el abuso de fertilizantes inorgánicos para compensar la
pérdida de fertilidad natural, que puede acarrear una alteración del equilibrio
químico. El uso de plaguicidas o biocidas acarrea riesgos, ya que algunos
tienden a acumularse al no ser fácilmente degradables (incluso algunos pueden producir
mutaciones y la mayoría suelen matar a especies útiles como las lombrices).
La lluvia ácida además de aumentar los iones H+ en el suelo, produce una alteración en la disponibilidad de sales minerales, ya que algunas sales se insolubilizan a pH ácido e incluso aumenta la solubilidad de elementos perjudiciales como el aluminio. Otra fuente de contaminación es por metales pesados (Pb, Cd, Hg, etc.) liberados por las industrias y por aguas residuales urbanas con alta carga contaminante.
Erosión.
Es la pérdida de suelo.
La erosión implica denudación y transporte, ya que los agentes erosivos como el
viento, el agua y el hielo denudan el terreno transportando los materiales
erosionados hacia otra parte donde sedimentaran. Pueden ser de origen natural o
antrópico: La natural es debida principalmente a la frecuencia y distribución
de precipitaciones, aunque la mayor parte de la erosión es producida por el hombre
(erosión antrópica), la cual, a diferencia de la natural es producida a mayor
velocidad que la formación del suelo. La erosión antrópica es debida a las
actividades humanas como el sobrepastoreo, incendios provocados, arado del
terreno, eliminación de la cubierta vegetal, etc, que dejan el suelo mucho más
vulnerable ante los agentes erosivos (viento, agua y hielo principalmente).
Las dos erosiones más importantes son la provocada por el agua (hídrica) y la provocada por el viento (eólica). En climas con pocas precipitaciones, la eólica es la erosión predominante.
Erosión hídrica
Es la erosión producida
por el agua (Es la perdida de suelo producida por el agua).
La lluvia erosiona más
cuanto más llueve y cuanto mayor sea su intensidad, la erosión es mayor a más
cantidad de precipitaciones y a la duración de esa precipitación. Además la
naturaleza del suelo aumenta la erosión cuanto menor sea su permeabilidad y la
cohesión de sus elementos (estructura), ya que a mayor permeabilidad más agua
se infiltra y menos agua queda en superficie para poder erosionar, y cuanto
mayor sea la cohesión (unión) de las partículas del suelo, más difícilmente el
agua las podrá erosionar (al estar fuertemente unidas, al agua le cuesta más
separarlas y además son de mayor tamaño que separadas por lo que al agua le
costaría más poder transportarlas). También la pendiente aumenta la erosión, a mayor
pendiente mayor erosión. A menor vegetación mayor erosión y las acciones
humanas como deforestación, incendios, obras de ingeniería civil, etc.
facilitan enormemente la erosión por el agua. Las obras de ingeniería civil
como construcción de aeropuertos, autovías, entre otros, lleva aparejado
grandes movimientos de tierra y desmontes que ocasionan la perdida de
vegetación, la formación de cárcavas, deslizamientos y otros procesos erosivos
con la consiguiente pérdida de suelo.
Formas de erosión
hídrica.
Las formas más comunes en
las que se manifiesta la erosión hídrica son:
a) Arrastres de suelos en
superficie:
Laminar. El agua que
desciende uniformemente por una pendiente remueve delgadas capas de suelo. No
es fácil de detectar, pero año tras año se pierden láminas de suelo.
En surcos. El agua no
discurre uniformemente, sino que se concentra en pequeñas corrientes que abren
surcos o regueros de escasa incidencia (varios centímetros).
En cárcavas. La
confluencia de surcos abre profundas incisiones en el terreno de varios metros
de profundidad y anchura (cárcavas) que crecen hasta transformarse en
barrancos. Cárcavas en Tabernas. Surcos en terreno agrícola.
Erosión laminar (La
erosión laminar deja al descubierto las raíces)
b) Movimientos en masa:
Coladas de barro y
deslizamientos del terreno: Se producen en suelos muy permeables y sucede tras un
período de lluvias prolongadas donde se desplaza el terreno de forma lenta (deslizamientos)
o rápida (coladas de barro) a causa de la gravedad.
Erosión eólica.
Provocada por el viento,
predomina en lugares de clima seco, con vegetación escasa y vientos frecuentes.
Cuando las partículas del suelo están disgregadas y además son de pequeño tamaño son más susceptibles de ser erosionadas por el viento. Un suelo seco es más fácilmente erosionable. La vegetación frena el viento protegiendo de su erosión y la topografía determina lugares con mayor o menor exposición al viento. La intensidad del viento determina el tamaño de las partículas que pueda transportar.
CONSECUENCIAS DE LA
DEGRADACIÓN DEL SUELO.
Indique que la erosión
del suelo conduce a la desertización.
La erosión del suelo
disminuye su productividad, haciendo crecer menos vegetación y dando lugar con
el tiempo a desiertos, en los que la erosión no deja suelo para que pueda
crecer la vegetación. La erosión, por lo tanto, conduce a la desertización que
es la formación de desiertos. Otras consecuencias relevantes de la erosión son:
La erosión disminuye el
rendimiento de los cultivos. A mayor erosión menor productividad y para compensarlo
se añaden más fertilizantes, aumentando el gasto para el agricultor, con lo que
aumenta el coste de la agricultura.
Colmatación de embalses.
La erosión arrastra materiales del suelo que se depositan en embalses, ríos y
sistemas de drenaje naturales y artificiales obstruyéndolos y colmatándolos.
Pérdida de recursos
naturales (suelo, agua y material vegetal). El suelo al ser donde se desarrolla
y asienta la vida (sobre todo en los ecosistemas terrestres) es donde se
producen muchos de los recursos naturales como el alimento, que dejarán de
producirse o disminuirá su producción si el suelo pierde productividad a causa
de la erosión. La erosión al transportar las partículas de la superficie del suelo
como restos vegetales, son depositados lejos del lugar de origen, perdiendo
esos recursos (hubiera habido más aporte de materia orgánica al suelo).
El suelo erosionado tiene
menos capacidad de retener agua. La erosión destruye paisajes como lugares
verdes de ocio, que son recursos naturales utilizados de recreo, ejercicio (pasear,
por ejemplo) y relajación del estrés urbano acumulado.
Aguas subterráneas. La
erosión disminuye la permeabilidad del suelo, por lo que habrá menos recargas
en los acuíferos, además el suelo erosionado no retiene agua por lo que se coge
más agua de los acuíferos (hace falta regar más), haciendo descender el nivel
freático, por lo que muchas plantas no pueden superar una época de sequía
prolongada.
Aumento de la frecuencia
y gravedad de las inundaciones. A menos vegetación mayor es el riesgo de
inundación, ya que la escasez de vegetación no es suficiente para frenar el
avance del agua, el agua a más rapidez, menos se infiltra y más cantidad de
agua se acumula en superficie aumentando las inundaciones.
Producción de energía y
depuradoras. Afecta a la producción de energía hidroeléctrica que aprovecha la
energía del salto de agua para producir electricidad, debido a la colmatación
de los embalses (los embalses tienen una vida media de unas pocas décadas ya
que se colmatan de sedimentos disminuyendo su profundidad, no pudiendo acumular
suficiente cantidad de agua). Al llevar el agua gran cantidad de sedimentos
aumenta el trabajo en las depuradoras por ejemplo se necesita más tiempo para
que decanten la gran cantidad de partículas erosionadas y aumentan los fangos.
Deterioro de la calidad
de vida. La erosión disminuye el rendimiento del suelo dando menores beneficios,
además de disminuir las zonas verdes de ocio y recreo.
Desertificación. La erosión del suelo conduce a la desertificación que es la degradación del suelo (pérdida de productividad del suelo) física, química y biológica, que lo incapacita para sustentar vegetación productiva, produciéndose con el tiempo la formación de una zona desértica.
DESERTIZACIÓN
Algunos autores
diferencian los términos desertización y desertificación, aunque ambos son
definidos de la misma manera como degradación del suelo física, química y
biológica, que lo incapacita para sustentar vegetación productiva.
Desertización: proceso
natural de formación de desiertos (degradación del suelo natural).
Desertificación: para
aquellos casos en los que la degradación del suelo es consecuencia directa o indirecta
de las actividades humanas.
A veces es difícil
distinguirlas porque tanto los procesos naturales como los climáticos pueden
estar influidos por el hombre (efecto invernadero).
Todas las causas que
produzcan la degradación del suelo producirán la desertificación:
Desaparición de la
cobertura vegetal.
Erosión.
Contaminación.
Salinización.
Estas 3 últimas conducen
a la primera, que es la pérdida de cobertura vegetal, que es la forma de manifestarse
la desertificación y desertización.
VALORACIÓN DE LA
IMPORTANCIA DEL SUELO Y LOS PROBLEMAS ASOCIADOS A LA DESERTIZACIÓN.
Valoración de la
importancia del suelo. Medidas para la regeneración y protección de suelos.
El suelo retiene humedad,
disminuye el riesgo de inundaciones, proporciona gran variedad de usos como
lugares de ocio y disfrute, es la base de la subsistencia humana (suministra la
mayor parte de nuestros recursos alimenticios, excepto la pesca) y de la
existencia de la vida en la Tierra (los organismos descomponedores del suelo
hacen posible el reciclaje de la materia en los ecosistemas para que los productores,
que son la base de las cadenas tróficas, obtengan los nutrientes que
necesitan), permite paisajes de gran belleza, mantiene una gran diversidad de
seres vivos. El suelo, soporte de vida vegetal y animal, interface entre la
atmósfera, la litosfera y la biosfera, lugar de transformaciones y transferencias
de los componentes esenciales de los ecosistemas, es uno de los recursos más
importantes del patrimonio natural. Junto al agua, aire y vegetación,
constituyen los recursos vitales para la supervivencia y bienestar de la
humanidad. El suelo aporta tantos beneficios que debemos usarlo de forma correcta,
cada tipo de suelo es apto para explotarlo de una manera concreta sin que, a largo
plazo, sufra un proceso de degradación importante que nos limite los beneficios
que aporta el suelo o sus posibles usos.
Dada la gran importancia
del suelo y la degradación que presentan en muchos lugares, se hace preciso realizar
medidas para la regeneración y protección de suelos, estas varían dependiendo
del uso del suelo (forestal, agrícola y otros).
De carácter forestal.
Repoblación para frenar
la erosión y darle materia orgánica. En las repoblaciones lo ideal es que sigan
criterios conservacionistas (flora autóctona) y no de producción (eucaliptos y
algunos pinos para madera) que no protegen tanto el suelo de la erosión porque
son árboles que no permiten la instalación de un sotobosque denso (las acículas
de los pinos acidifican el suelo al descomponerse y las hojas de eucalipto
cuando se descomponen liberan sustancias inhibidoras de la germinación). Aunque
algunos suelos están tan degradados que la mejor opción es introducir algunas
especies de pinos de rápido crecimiento y resistentes a suelos relativamente
degradados como suelos erosionados.
Se hace necesario controlar la acumulación del agua mediante pequeñas presas y otras obras hídricas para frenar la erosión; la lucha contra el fuego; una explotación racional de los bosques que impida que las superficies forestales queden desprotegidas y a merced de la erosión.
De carácter agrícola.
Aterrazamiento de laderas
con muros que impidan la erosión. El laboreo conservacionista (poco profundo
para no mezclar horizontes, nunca labrar a favor de la pendiente) en los
métodos de cultivo.
Drenajes; en terrenos con
tendencia al encharcamiento y la salinización, el drenaje consiste en abrir zanjas
rellenas de piedras en su parte inferior para dar salida al exceso de agua sin
perjudicar los cultivos.
Estiércol (fertilizantes
orgánicos) para mantener la fertilidad del suelo (formación de humus).
Rotación de cultivos para evitar el agotamiento de nutrientes del suelo ya que cada cultivo requiere nutrientes distintos, recomendándose cultivar leguminosas a intervalos regulares ya que enriquecen el suelo en nitrógeno (por la simbiosis con la bacteria Rhizobium fijadora de N2). Arar siguiendo curvas de nivel. El control natural de plagas (lucha biológica) que evita el abuso de plaguicidas. Una adecuada carga ganadera. El uso racional de herbicidas. Cultivo en pasillos (alternar filas o pasillos de cultivo con filas o pasillos de vegetación natural que actúan de barrera contra la erosión). En la actualidad se investigan nuevas técnicas de cultivo menos agresivas con el suelo, se basan en el cultivo sin laboreo previo o en la implantación de especies perennes que no obliguen a arar los suelos anualmente.
DE CARÁCTER PREVENTIVO EN
RIESGOS Y DESASTRES.
Como en deslaves, se
refiere a la caída de rocas o tierra desde una ladera, en forma lenta o rápida,
que se produce en épocas de lluvia o a causa de un sismo. Dependiendo de la
magnitud, destruye todo lo que se encuentra a su paso.
En la costa, sierra y en
la región oriental ocurren deslizamientos porque Ecuador es un país
montañoso. La mayoría se presenta
durante las estaciones lluviosas. Cuando
el suelo recibe una gran cantidad de agua, la tierra se ablanda y se desprende
formando flujos de lodo, que se precipitan pendiente a bajo.
Algunas personas
contribuyen a que ocurran deslizamientos, cuando construyen con materiales
pesados en terrenos débiles, o cuando realizan excavaciones que desestabilizan
las laderas. La deforestación también es una causa de los deslizamientos,
porque el suelo queda des protegido, de igual manera la mala utilización del
agua, suelos y recursos químicos.
Como prevención se
recomienda:
Busque un lugar seguro
para vivir. Si va a comprar un terreno, recuerde que son lugares inseguros las
pendientes pronunciadas y especialmente aquellos sitios donde hubo
anteriormente deslizamientos, porque pueden repetirse en cualquier momento y
dañar las viviendas o áreas de cultivo.
Las personas que viven en
laderas deben tomar las siguientes precauciones ante el riesgo de deslaves:
Evite que el agua se
filtre en la tierra, abriendo canales y manteniéndolos limpios, para que el
agua lluvia y las de uso doméstico corran libremente.
La vegetación es la mejor
manera de proteger el suelo contra los deslizamientos, pues cumple tres
funciones básicas: sus raíces sirven de amarre a la tierra, regula la cantidad
de agua en el suelo impidiendo que se ablande internamente y evita que el agua
forme flujos de lodo, los suelos con variada vegetación garantizan la presencia
de variados microorganismos y niveles medios o altos de humus que le confieren
mejor estructura.
Otras medidas.
Ordenación del territorio: consiste en que a cada suelo se le da el uso más adecuado a sus características. Supresión de la erosión eólica poniendo barreras para frenar el viento (filas de árboles o setos). Se debe regular la cantidad de ganado adecuado a la capacidad de producción del suelo. En lugares con peligro de desprendimiento se ponen muros de contención. Medidas socioeconómicas como subvenciones a la agricultura ecológica más respetuosa con el medio ambiente y con el suelo, realizar más investigación de nuevas tecnologías aplicadas a la mejora del suelo.
Los suelos son afectados
por las actividades humanas, como la industrial, la municipal y la agrícola,
que a menudo resulta en la degradación del suelo y pérdida o reducción de sus
funciones. Para prevenir la degradación de suelos y rehabilitar el potencial de
los suelos degradados, se requiere como pre-requisito datos edáficos confiables,
como insumo para el diseño de sistemas de uso de la tierra y prácticas de
manejo de los suelos apropiados, así como para lograr un mejor entendimiento del
medio ambiente.
CÓMO RECONOCER EL TIPO DE SUELO POR SU COLOR
El color del suelo es una característica del suelo que comúnmente se olvida, sin embargo es una de las más obvias y usadas para describir el suelo, así también para reconocer y describir los diferentes grupos genéticos, de hecho, las primeras clasificaciones de los suelos, de hace cerca de 100 años, se basaban principalmente en el color y en la vegetación.
Una de las condiciones que define la coloración de los suelos es su contenido y estado de los minerales de hierro y manganeso y/o de materia orgánica. Los factores de formación del suelo como la roca madre, la vegetación natural y el clima, son quienes en gran medida definen la coloración de los suelos. Así un suelo de color oscuro se debe a la materia orgánica muy descompuesta y denota alto contenido de humus o de pequeñas partículas envueltas en materiales húmicos altamente polimerizados.
El efecto que tiene la materia orgánica sobre la coloración de los suelos es mucho más marcada en los arenosos que en los limosos y arcilloso, así un contenido de materia orgánica del 10 % en un suelo arenoso podrá generar una tonalidad bastante obscura, mientras que ese mismo contenido pero en un suelo arcilloso apenas podrá generar un pequeño cambio en el color.
La coloración roja también es muy común en los suelos, esta tonalidad es propia de suelos bastante viejos e intemperizados intensamente, desarrollados en condiciones fuertemente aeróbicas, de zonas tropicales y subtropicales y es producido por la hematita (Fe2O3) y sus precursores. Los suelos de regiones húmedas son café rojizos, cafés o incluso amarillos, cuyo color es debido a la presencia de Goethita (FeO-OH).
Las formas altamente hidratadas son amarillas y conocidas como limonitas. Los colores rojos y amarillos provienen de la oxidación e hidratación de los compuestos minerales de fierro del suelo, cuando el drenaje permite la aireación y las condiciones de humedad y temperatura son favorables para la actividad química.
También existen colores azules y verdes los cuales deben su color a la presencia de hierro reducido. La vivianita y nontronita son de color azul y se forman de esta manera, así también la clorita o glauconita de color verde. En condiciones de inundación frecuente y anoxia es común que se encuentren subsuelos con colores azulados, grisáceos y verdosos. En suelos grisáceos claros y blancos el color se debe a la falta de intemperización de la roca madre de color gris o blanco, depósitos de carbonato de calcio, afloración de sales o como resultado de la remoción de fierro, quedando gran cantidad de minerales ricos en sílice como cuarzo, feldespatos y caolinita.
Determinación del color
La determinación del color del suelo, se realiza por la comparación de éste con los diferentes patrones de color establecidos en las tablas Munsell. Las tablas Munsell son un sistema de notación de color basado en una serie de parámetros que nos permiten obtener una gama de colores que varían en función del matiz, brillo y croma Rojo, marrón, negro o gris, son algunos de los colores más característicos y descriptivos del suelo, pero no son exactos. Debido a esto, la comunidad científica decidió establecer como patrón de medición del color del suelo el sistema de notaciones de Color Munsell, el cual permite a los científicos comparar suelos en cualquier lugar del mundo.
El sistema de notación del color se basa en la determinación de 3 parámetros diferentes:
Matiz: Representa al color espectral puro correspondiente a una determinada longitud de onda, es decir, expresa la longitud de onda dominante en la radiación reflejada. Así pues se consideran 5 colores principales (R, P, B, G, Y) y cinco complementarios o intermedios (RP, PB, BG, GY, YR) (figura 2) que se representan por las iniciales de su nombre en inglés, excepto el naranja que se representa por YR (yellow-red), para evitar confusiones. Cada color se le asigna una graduación de 0 a 10, que corresponde a la banda del arcoiris. El valor 5, significa que nos encontramos en el punto central de la banda. Al bajar nos aproximamos al color de longitud de onda más baja y al subir lo hacemos al que la tiene inmediatamente más alta. Así el 0YR coincide con el 10R y el 10YR lo hace con el 0Y.
Croma o pureza: Expresa la pureza relativa del color del matiz de que se trate.
La pureza 0 correspondería al color gris, de modo que si la pureza se anula el matiz carece de importancia porque no existe. En este caso se utiliza la letra N de neutro sin asignar valor de pureza.
Intensidad o brillo: Expresa la proporción de la luz reflejada y representa la amplitud de la radiación midiendo al fin y al cabo el grado de claridad u oscuridad.
Para un matiz N, la pureza 0 representa al negro y la 10 al blanco.
El color por tanto se describirá mediante estos parámetros, tanto en seco como húmedo, apoyándonos en las Tablas de notaciones de color Munsell. Para ello, se debe en el campo y mediante la utilización de dichas tablas, estimar primero el color en húmedo, registrándose posteriormente en la ficha de estudio y a continuación dejar secar la muestra al aire y determinar a su vez el color en seco de la muestra, registrándola también posteriormente.
El color se representa por el indicativo de su matiz seguido de los valores de la intensidad y de la pureza, separados por una barra. Así, corresponde a un color naranja de intensidad 3 y de pureza 6 en el caso de la muestra húmeda y un color naranja de intensidad 5 y de pureza 4 en el caso de la muestra seca.
Si observamos el suelo después de una lluvia, notaremos que aparece más oscuro que cuando está seco, el agua absorbe más cantidad de radiación que el aire al ser atravesada por la luz reflejada por el suelo. Además, los coloides, arcilla y materia orgánica, cambian de volumen al hidratarse y modifican también su absorción luminosa, razón por la cual no todos los suelos se oscurecen de la misma forma.
Otros modos de determinación del color no tan subjetivos como el uso de las tablas Munsell, es mediante el uso del colorímetro, diseñado para obtener el color exacto por medición de un suelo.
El color del suelo es uno de los factores más influyentes en la diferenciación de horizontes, ahora bien como hemos podido comprobar, el uso de las tablas Munsell, puede ser subjetivo al ojo de cada edafólogo, por lo que a misma muestra de suelos el valor puede variar en algún grado de pureza y brillo.
Los valores de MATIZ, PUREZA Y BRILLO, son los conceptos más importantes que debemos de absorber, pues de ellos depende el color de cada uno de los horizontes del suelo.
Fuentes:
https://www.um.es/sabio/docs-cmsweb/materias-may25-45/tema_6.pdf
https://www.gestionderiesgos.gob.ec/deslaves/
https://riunet.upv.es/bitstream/handle/10251/8008/Color%20del%20suelo.pdf
https://www.fertilab.com.mx/Sitio/notas/El%20Color%20del%20Suelo%20como%20Indicador%20de%20su%20Fertilidad.pdf

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